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Certificación Green Software Practitioner

Acabo de obtener la certificación Green Software Practitioner de la Green Software Foundation.

Me dio una forma más clara de pensar el software y el carbono. Tres ideas me quedaron:

  1. Hay solo tres palancas. Eficiencia energética, eficiencia del hardware y conciencia de carbono: hacer más cómputo cuando la red eléctrica es más limpia. Todo lo demás es una táctica dentro de alguna de ellas. Comprar compensaciones no está en la lista.
  2. La intensidad de carbono es una tasa, no un total. La especificación Software Carbon Intensity mide gramos de CO₂e por unidad de trabajo: por usuario, por solicitud, por vista de página. El total puede subir mientras la intensidad baja, y eso sigue siendo un avance real. Cambia toda la conversación.
  3. El carbono incorporado suele ser la mitad más grande. En un teléfono o una notebook, la mayor parte de la huella está en la fabricación, antes de encenderlo una sola vez. El software que mantiene útil el hardware viejo también es trabajo climático: silencioso, pero medible.

Esto se aplica directamente a mi trabajo de consultoría. En una tienda online que acompaño, redujimos el carbono por página entre un 30 y un 70 % y, de paso, el costo de hosting un 26 %. Lo venía llamando una mejora de rendimiento. En realidad es una mejora de SCI, y ahora tengo el vocabulario para medirla y defenderla.

Lo próximo: ponerle una cifra real de CO₂ a cada página de esa tienda, con un plan para bajarla.

Nota, octubre de 2026: las cifras de 30–70 % y 26 % vienen de estimaciones tempranas que hoy no puedo respaldar del todo. La cifra que sí puedo sostener es una reducción estimada del 45 % en el CO₂ por visita (de 0,496 a 0,273 g), y estoy volviendo a medir todo el sitio.

Publicado originalmente en LinkedIn ↗

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