29 ago 2026
Certificación Green Software Practitioner
Acabo de obtener la certificación Green Software Practitioner de la Green Software Foundation.
Me dio una forma más clara de pensar el software y el carbono. Tres ideas me quedaron:
- Hay solo tres palancas. Eficiencia energética, eficiencia del hardware y conciencia de carbono: hacer más cómputo cuando la red eléctrica es más limpia. Todo lo demás es una táctica dentro de alguna de ellas. Comprar compensaciones no está en la lista.
- La intensidad de carbono es una tasa, no un total. La especificación Software Carbon Intensity mide gramos de CO₂e por unidad de trabajo: por usuario, por solicitud, por vista de página. El total puede subir mientras la intensidad baja, y eso sigue siendo un avance real. Cambia toda la conversación.
- El carbono incorporado suele ser la mitad más grande. En un teléfono o una notebook, la mayor parte de la huella está en la fabricación, antes de encenderlo una sola vez. El software que mantiene útil el hardware viejo también es trabajo climático: silencioso, pero medible.
Esto se aplica directamente a mi trabajo de consultoría. En una tienda online que acompaño, redujimos el carbono por página entre un 30 y un 70 % y, de paso, el costo de hosting un 26 %. Lo venía llamando una mejora de rendimiento. En realidad es una mejora de SCI, y ahora tengo el vocabulario para medirla y defenderla.
Lo próximo: ponerle una cifra real de CO₂ a cada página de esa tienda, con un plan para bajarla.
Nota, octubre de 2026: las cifras de 30–70 % y 26 % vienen de estimaciones tempranas que hoy no puedo respaldar del todo. La cifra que sí puedo sostener es una reducción estimada del 45 % en el CO₂ por visita (de 0,496 a 0,273 g), y estoy volviendo a medir todo el sitio.
Publicado originalmente en LinkedIn ↗